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Hechos Clave

  • Los benchmarks se realizaron en un laptop con procesador Intel Core Ultra 7 258V.
  • Windows 11 demostró rendimiento superior en la mayoría de las pruebas, particularmente en gráficos y codificación de multimedia.
  • Linux mostró fortaleza en pruebas específicas de CPU como Gzip y OpenSSL.
  • La arquitectura gráfica Intel Xe2 aún no tiene soporte por parte de los drivers de código abierto de Linux.
  • La duración de batería en Windows fue de 10.5 horas, comparado con 5.1 horas en Linux.

Resumen Rápido

Se realizaron benchmarks exhaustivos comparando Windows 11 y Linux en un laptop equipado con el procesador Intel Core Ultra 7 258V, parte de la nueva serie Arrow Lake H. Las pruebas revelaron que Windows 11 generalmente superó a Linux en la mayoría de las pruebas de rendimiento.

Los hallazgos clave indican que mientras Linux mantuvo su competitividad en benchmarks específicos de CPU y almacenamiento, se quedó significativamente atrás en rendimiento gráfico y eficiencia energética. La revisión notó específicamente que la arquitectura gráfica Intel Xe2 tiene mejor soporte actualmente en la plataforma Windows. Además, la duración de batería fue un factor diferenciador importante, con Windows alcanzando más de 10 horas de funcionamiento comparado con aproximadamente 5 horas en Linux.

Resumen de Benchmarks 📊

La revisión de rendimiento utilizó un laptop equipado con el Intel Core Ultra 7 258V, un procesador de la línea Arrow Lake H. Esta elección específica de hardware tuvo como objetivo probar el estado actual del soporte del sistema operativo para la última arquitectura móvil de Intel. La suite de pruebas cubrió una amplia gama de cargas de trabajo para proporcionar una visión holística del rendimiento del sistema.

Los benchmarks fueron diseñados para presionar diferentes componentes del sistema, incluyendo la CPU, la GPU integrada y el subsistema de almacenamiento. Al ejecutar cargas de trabajo idénticas en ambos sistemas operativos, la revisión buscó aislar la eficiencia del software y la madurez de los drivers en esta configuración específica de hardware.

La metodología de pruebas incluyó:

  • Benchmarks sintéticos de CPU para medir poder de procesamiento bruto
  • Pruebas de gráficos y gaming para evaluar el rendimiento de los drivers de GPU
  • Tareas de codificación de multimedia para probar conjuntos de instrucciones especializados
  • Mediciones de consumo de energía y duración de batería

Rendimiento de CPU y Almacenamiento

En el ámbito de los benchmarks sintéticos de CPU, los resultados fueron mixtos. Linux demostró rendimiento superior en pruebas específicas como compresión con Gzip y operaciones criptográficas con OpenSSL. Estas victorias resaltan la eficiencia del kernel de Linux en el manejo de ciertas tareas de procesamiento de bajo nivel.

Sin embargo, Windows 11 tomó la delantera en otras áreas críticas. Tuvo mejor desempeño en pruebas de scripting con Python y mostró una ventaja notable en compilación de PHP. Esto sugiere que el entorno de Windows puede ofrecer mejor optimización para cargas de trabajo específicas de desarrollo y scripting en este hardware.

Cuando se trató de rendimiento de almacenamiento, los dos sistemas operativos intercambiaron golpes. Linux logró puntuaciones más altas en el Flexible I/O Tester (FIO), indicando capacidades de I/O bruto superiores. Por el contrario, Windows 11 tuvo mejor desempeño en el benchmark de base de datos SQLite, que es más representativo del rendimiento de aplicaciones del mundo real.

Gráficos y Eficiencia Energética 🚀

La brecha de rendimiento más significativa se observó en las pruebas de gráficos. La gráfica integrada Intel Xe2, una característica clave de la arquitectura Arrow Lake H, enfrentó desafíos sustanciales en Linux. Los drivers de código abierto de Mesa actualmente carecen de soporte para la arquitectura Xe2, forzando al sistema a retroceder al renderizador por software más antiguo llvmpipe.

Esta limitación de drivers resultó en tasas de frames drásticamente más bajas y rendimiento deficiente en aplicaciones de gaming y gráficamente intensivas. En contraste, Windows 11 utilizó las capacidades completas del hardware con drivers maduros, entregando un rendimiento gráfico vastamente superior. Esta disparidad subraya la importancia del desarrollo de drivers en la adopción de nuevo hardware.

La duración de batería fue otra área donde Windows 11 estableció un dominio claro. Bajo condiciones de prueba controladas, la instalación de Windows duró 10.5 horas. La instalación de Linux, corriendo en el mismo hardware, solo logró 5.1 horas. Esta diferencia masiva en eficiencia energética sugiere que Windows tiene perfiles de gestión de energía más maduros y mejor integración con los estados de energía del hardware.

Conclusión

Los benchmarks realizados en el laptop con Intel Core Ultra 7 258V presentan una imagen clara: Windows 11 es actualmente el sistema operativo con mejor rendimiento para este hardware específico. Los factores principales para este resultado son el soporte gráfico superior y la eficiencia energética significativamente mejor.

Mientras Linux sigue siendo un contendiente fuerte en tareas específicas de CPU y almacenamiento, la falta de soporte nativo para la nueva arquitectura gráfica Xe2 y una gestión de energía subóptima son desventajas críticas para usuarios móviles. A medida que los desarrolladores del kernel y drivers de Linux continúen agregando soporte para este nuevo hardware, estas brechas de rendimiento pueden reducirse. Sin embargo, para usuarios que adquieran laptops con procesadores Intel Arrow Lake H hoy en día, Windows 11 ofrece una experiencia más completa y optimizada.