Hechos Clave
- Maduro ha dejado el poder en Venezuela.
- La maquinaria represiva utilizada por Maduro sigue en pie.
- Muchos venezolanos tienen miedo de celebrar su partida.
Resumen Rápido
La salida de Maduro del poder en Venezuela no ha logrado disipar el ambiente de miedo que ha agarrado a la nación durante años. Si bien el liderazgo político ha cambiado, las estructuras subyacentes de control estatal permanecen en gran medida intactas. La maquinaria represiva utilizada por el régimen anterior sigue en pie, funcionando como un recordatorio constante del autoritarismo pasado.
Muchos ciudadanos están encontrando difícil abrazar la nueva era con los brazos abiertos. El impacto psicológico de años de vigilancia e intimidación persiste. En consecuencia, las celebraciones públicas de la partida de Maduro han sido moderadas. La población permanece cautelosa, temiendo que los mecanismos de represión puedan ser reactivados en cualquier momento. Esta vacilación resalta las profundas cicatrices dejadas por la administración anterior en la psique nacional.
La Sombra Persistente de la Represión
La partida de Maduro fue vista por muchos como un punto de inflexión para Venezuela. Sin embargo, la realidad en el terreno sugiere una transición más compleja. La infraestructura de control construida durante su mandato ha demostrado ser resistente. No ha sido desmantelada ni reformada a raíz de su salida.
Esta continuidad es la principal fuente de ansiedad para la población. El miedo no es solo al hombre que se fue, sino al sistema que construyó. El aparato estatal sigue siendo capaz de monitorear y suprimir la disidencia. Como resultado, la alegría de la liberación se ve atemperada por la realidad de la vigilancia continua.
La persistencia de estas estructuras significa que los riesgos asociados con la expresión política siguen siendo altos. Los ciudadanos están evaluando cuidadosamente la seguridad de sus acciones. La falta de una ruptura clara con el pasado crea una barrera para la participación democrática plena.
Por Qué los Venezolanos Siguen Temerosos
El miedo que agarra a los venezolanos es racional y se basa en la historia reciente. La maquinaria represiva no es un concepto teórico; es una realidad tangible que afectó la vida diaria. Los mecanismos de control están profundamente arraigados en las operaciones del estado.
Varios factores contribuyen a esta aprensión generalizada:
- Las fuerzas de seguridad que hicieron cumplir la voluntad del régimen anterior siguen activas.
- El marco legal utilizado para atacar a los opositores sigue vigente.
- Las redes de vigilancia establecidas para monitorear a los ciudadanos están operativas.
Estos elementos se combinan para crear una situación donde la amenaza de represalia se siente inmediata. Incluso sin Maduro al mando, las herramientas que usó para mantener el poder todavía están disponibles para el estado. Esto asegura que la cultura del miedo persista mucho después de que el líder se haya ido.
La Transición Invisible
Mientras que la narrativa política en Venezuela ha cambiado, la experiencia vivida de muchos ciudadanos no ha cambiado fundamentalmente. La maquinaria represiva actúa como un freno al rápido cambio social y político. Fuerza un enfoque lento y cauteloso hacia la nueva era.
La incapacidad de celebrar abiertamente es un síntoma de este problema más profundo. Señala una falta de confianza en la permanencia del cambio. Para que el miedo disminuya, debe haber un desmantelamiento visible de las estructuras que permitieron la represión. Hasta entonces, la población permanece en un estado de animación suspendida, esperando a ver si el nuevo capítulo será realmente diferente.




