Hechos Clave
- La intervención de Estados Unidos en Venezuela se considera una ruptura con el derecho internacional.
- La acción de EE. UU. se ve como una validación de las reclamaciones de Moscú sobre Ucrania.
- La acción de EE. UU. se ve como una validación de las reclamaciones de Pekín sobre Taiwán.
- El año 2026 se describe como el comienzo de una nueva era dominada por depredadores.
Resumen Rápido
El año 2026 se caracteriza como el comienzo de un nuevo período histórico definido por el dominio de las naciones poderosas. Este cambio se ve destacado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela, que se describe como una ruptura definitiva con el derecho internacional. Esta acción se interpreta como una validación de las reclamaciones territoriales hechas por Moscú respecto a Ucrania y por Pekín respecto a Taiwán. El análisis sugiere que el orden internacional se está alejando de los marcos legales establecidos hacia un sistema impulsado por los intereses de los estados poderosos. La situación en Venezuela sirve como el ejemplo principal de esta transformación, señalando una separación de las normas diplomáticas anteriores e inaugurando una era donde las acciones de las grandes potencias establecen la agenda global.
Un Punto de Inflexión en las Relaciones Internacionales
Los eventos de principios de 2026 se consideran como el marcador de un cambio significativo en el panorama geopolítico global. Los Estados Unidos han tomado una acción decisiva respecto a la situación en Venezuela. Esta intervención no se ve simplemente como una respuesta a la naturaleza del gobierno venezolano, sino como un cambio fundamental en cómo se conductan las relaciones internacionales.
El análisis plantea que estas acciones representan una ruptura formal con el derecho internacional establecido. Al intervenir en Venezuela, se considera que Estados Unidos está sentando un precedente que elude las estructuras legales internacionales tradicionales. Esta medida se interpreta como una señal al resto del mundo de que las viejas reglas ya no aplican de la misma manera.
Este cambio no se limita al hemisferio occidental. Las implicaciones son globales, afectando el equilibrio de poder y la interpretación de la soberanía. El movimiento sugiere que Estados Unidos está priorizando sus intereses estratégicos por encima de la adherencia al consenso internacional o a los marcos legales que regían anteriormente tales intervenciones.
Validación de Reclamaciones Globales
La intervención en Venezuela se considera que tiene efectos en todo el mundo, específicamente en relación con las disputas territoriales en curso. Las acciones de los Estados Unidos se ven como una validación de las reclamaciones hechas por Moscú respecto a Ucrania. Si Estados Unidos actúa unilateralmente en Venezuela, debilita el argumento contra acciones unilaterales similares por parte de otras potencias en sus propias esferas de influencia.
De manera similar, la situación se ve como una validación de las reclamaciones de Pekín respecto a Taiwán. El precedente establecido por la intervención de EE. UU. sugiere que las naciones poderosas pueden afirmar control sobre territorios que consideran vitales para sus intereses, sin importar la objeción internacional. Esto crea un entorno complejo donde el principio de integridad territorial es desafiado por la realidad de la política de poder.
La convergencia de estos eventos sugiere una tendencia unificada en lugar de incidentes aislados. Apunta a un mundo donde:
- El derecho internacional es secundario al interés nacional
- Las naciones poderosas actúan con mayor autonomía
- Los conflictos regionales tienen implicaciones globales para las normas de soberanía
El Ascenso de los Depredadores
La tesis central del análisis es que 2026 marca el comienzo de una nueva era dominada por depredadores. Este término se utiliza para describir a las naciones que actúan de manera agresiva y sin tener en cuenta las restricciones internacionales para lograr sus objetivos. Los eventos en Venezuela, Ucrania y Taiwán se presentan como evidencia de esta nueva realidad.
En esta nueva era, las Naciones Unidas y otros organismos internacionales se ven cada vez más marginados. Su capacidad para hacer cumplir el derecho internacional o mediar conflictos disminuye cuando las grandes potencias optan por actuar fuera de estos marcos. El enfoque se traslada del multilateralismo a las dinámicas de poder bilaterales.
La caracterización de esta era como una de depredadores implica un retorno a una forma más darwiniana de relaciones internacionales. Sugiere que la supervivencia y el dominio dependen de la fuerza y la voluntad de usarla, en lugar de la cooperación diplomática o la adherencia legal. El año 2026 se identifica así como el punto de partida para esta nueva era.
Conclusión: La Nueva Realidad Geopolítica
El análisis concluye que el mundo ha entrado en un período transformador. La intervención en Venezuela sirve como el catalizador de este cambio, señalando un final definitivo del orden posterior a la Guerra Fría. Los Estados Unidos han demostrado una voluntad de actuar fuera del derecho internacional, creando un vacío que está siendo llenado por otras potencias.
Este entorno permite a Moscú y Pekín perseguir sus propias ambiciones territoriales con mayor impunidad. La validación de sus reclamaciones respecto a Ucrania y Taiwán respectivamente subraya la fragilidad del sistema internacional actual. Los eventos de 2026 no son solo una serie de cambios geopolíticos, sino el nacimiento de una forma fundamentalmente diferente de organizar el poder global.
A medida que avanza el año, el mundo probablemente continuará ajustándose a esta realidad. El dominio de los depredadores sugiere que los conflictos futuros se resolverán a través de la fuerza en lugar de la negociación. El año 2026 será recordado como el momento en que las viejas reglas dejaron de aplicar.
"2026, l’an I du nouvel âge des empires"
— Nicolas Baverez




