Hechos Clave
- La familia se mudó más de 600 kilómetros (casi 400 millas) de distancia en 2017.
- Los niños, de 9 y 11 años, tienen solo dos primos.
- Los niños ven a sus primos dos veces al año, generalmente en verano y otoño.
- La autora creció en los años 90 con primos como compañeros de juego predeterminados.
- Vivir en un pueblo pequeño ha ayudado a los niños a construir fuertes amistades locales.
Resumen Rápido
En 2017, una familia se mudó más de 600 kilómetros (casi 400 millas) lejos de su vida anterior y familia extendida. Esta reubicación colocó una distancia significativa entre sus hijos y sus únicos primos. Los niños, ahora de 9 y 11 años, están creciendo sin la cercanía diaria de los parientes que los padres experimentaron en la década de 1990.
En lugar de una interacción constante, los primos ahora solo se ven dos veces al año, generalmente en verano y otoño. Esta realidad geográfica ha dado forma a la comprensión de los niños sobre el sentido de pertenencia. Sin embargo, el traslado también impulsó la formación de fuertes lazos locales. Al vivir en un pueblo pequeño, los niños han invertido profundamente en las amistades, tratándolas con el mismo peso que los lazos familiares. La autora observa que estas relaciones se construyen sobre la constancia y el esfuerzo en lugar de la genética. En última instancia, la experiencia ha obligado a una redefinición de la familia, alejándose de una definición estricta de sangre y proximidad hacia una basada en la construcción activa a través de la confianza y el tiempo compartido.
La Realidad de la Distancia
La decisión de mudarse en 2017 separó a la familia de una red de amigos y parientes. Lo que la autora no había considerado plenamente era el impacto en las relaciones de sus hijos con sus primos. La familia vive a casi 400 millas de distancia del tío de los niños y su familia. Como consecuencia, los niños ya no participan en la vida diaria de sus primos, viéndolos solo unas pocas veces al año.
Estas relaciones son particularmente significativas porque estos son los únicos primos de los niños. La hija de la autora y su prima, que es un año mayor, estaban anteriormente "unidas por la cadera" durante los dos primeros años de su vida. El hijo de la autora y su primo tenían ambos menos de un año cuando la familia se mudó. La ausencia de pijama parties improvisadas y cenas familiares dominicales ha alterado fundamentalmente cómo los niños perciben la dinámica familiar.
Las condiciones de conducción invernales a menudo dificultan las visitas festivas, limitando el contacto a viajes de verano y otoño. La autora señala que, aunque "no es culpa de nadie, es solo geografía", la situación es muy diferente a la de su propia crianza. Los niños a veces expresan tristeza o una vaga sensación de estar perdiéndose algo, preguntando por qué no pueden ver a sus primos con más frecuencia o comentando sobre lo rápido que terminan las visitas. Ocasionalmente, piden hacer FaceTime o enviar mensajes a sus primos para mantener la conexión.
Construyendo un Nuevo Grupo de Pares
Sin un grupo de pares incorporado de la familia extendida, las amistades han adquirido un peso diferente en la vida de los niños. La autora observa que, a pesar de su juventud, los niños invierten profundamente en estas conexiones, viendo a los amigos como algo distinto y permanente en lugar de intercambiable. Los niños parecen estar construyendo relaciones que reflejan los lazos que podrían haber tenido con sus primos si la familia hubiera permanecido cerca.
La hija de la autora pasa horas creando joyas y proyectos de macramé para sus amigos. Mientras tanto, el hijo de la autora juega con el mismo grupo de niños del vecindario casi todos los días. Estos son amigos con quienes pasan tardes enteras, se sienten cómodos discrepando y consideran parte de su círculo íntimo.
Vivir en un pueblo pequeño ha facilitado estos lazos. El entorno permite encuentros frecuentes y casuales en lugares como:
- La escuela
- La playa
- El parque de skate
- El supermercado
- La colina de esquí
Esta familiaridad constante asegura que las amistades no permanezcan superficiales y permite que se desarrollen rápidamente en conexiones significativas.
Redefiniendo la Familia
Criar hijos sin primos cerca ha obligado a la autora a repensar la definición de familia. Previamente, la autora veía a la familia como una red fija definida por la sangre y la proximidad. Sin embargo, ver crecer a los niños ha revelado que la familia puede ser algo construido activamente a través de la constancia, la confianza y el tiempo compartido, en lugar de solo la genética.
La autora admite que la ausencia de parientes todavía duele, particularmente durante las fiestas. Hay una sensación de imaginar cómo se sentiría la casa si los primos estuvieran presentes. También hay incertidumbre sobre si los niños eventualmente desearán haber tenido el tipo de infancia de la autora o si apenas pensarán en ello.
A pesar de esto, hay algo que fundamenta la versión de familia que los niños están aprendiendo. Están llegando a comprender que las relaciones requieren esfuerzo y que la cercanía no es automática. La lección es que las personas se vuelven importantes a través de la constancia y el cuidado, no simplemente porque comparten un apellido.
"No es culpa de nadie, es solo geografía, pero es diferente a mi infancia."
— Autor
"Solía pensar en la familia como algo fijo: una red definida por la sangre y la proximidad."
— Autor
"La familia también puede ser algo que construyes activamente a través de la constancia, la confianza y el tiempo compartido en lugar de solo a través de la genética."
— Autor
"Las personas se vuelven importantes a través de la constancia y el cuidado, no solo porque compartes un apellido."
— Autor



