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Megaesófago: La condición que obliga a los perros a comer de pie
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Megaesófago: La condición que obliga a los perros a comer de pie

8 de enero de 2026•6 min de lectura•1170 words
Megaesophagus: The Condition Requiring Dogs to Eat Upright
Megaesophagus: The Condition Requiring Dogs to Eat Upright
📋

Hechos Clave

  • El megaesófago es una condición donde el esófago se dilata y pierde la capacidad de empujar el alimento al estómago.
  • La condición puede ser congénita (presente al nacer) o adquirida debido a otras enfermedades.
  • El tratamiento requiere alimentar al animal en posición vertical para usar la gravedad y mover el alimento.
  • Los síntomas incluyen principalmente regurgitación, distinta al vómito, donde el alimento sale sin fuerza.
  • Fantasma, un perro diagnosticado con la condición, sobrevivió más allá de su pronóstico inicial de 6 meses hasta los 17 meses de edad con el cuidado adecuado.

Resumen Rápido

Una condición conocida como megaesófago afecta el esófago, impidiendo que el alimento llegue al estómago debido a la falta de tono muscular. Esto resulta en que el alimento se acumule en el esófago y sea regurgitado. La especialista veterinaria Ana Benevides explica que el órgago se dilata y pierde la fuerza para empujar el alimento hacia abajo.

Un perro llamado Fantasma fue diagnosticado con la forma congénita de esta enfermedad poco después de su adopción. Su dueña, Raphaela Araújo Gutierres, notó que estaba vomitando y sufriendo de gases. Después de un difícil proceso de diagnóstico, se le dio una expectativa de vida de seis meses a un año. Sin embargo, a través de cuidados específicos, incluyendo medicación y una dieta especializada, Fantasma ha sobreviviendo hasta los 17 meses de edad.

El tratamiento principal implica alimentar al animal en posición vertical, a menudo usando una silla especial o un balde, para utilizar la gravedad y ayudar a mover el alimento hacia el estómago. Aunque no hay cura para la forma congénita, la condición puede ser manejada para proporcionar una buena calidad de vida.

Entendiendo el Megaesófago

El esófago funciona como un tubo que conecta la boca con el estómago, usando movimientos automáticos para empujar el alimento hacia abajo. Cuando este proceso falla, el alimento queda atascado o es regurgitado. Ana Benevides, una veterinaria especializada en nutrición para perros y gatos, describe la condición como una pérdida de fuerza en el tubo, causando que se vuelva ancho y dilatado.

Según la especialista, la condición puede ser congénita (presente al nacer) o adquirida más tarde en la vida. Aunque algunos casos tienen una predisposición genética, no siempre es hereditario. Cuando se desarrolla más tarde, generalmente está vinculada a otros problemas subyacentes.

Posibles causas para la forma adquirida incluyen:

  • Enfermedades neurológicas
  • Trastornos musculares
  • Alteraciones hormonales
  • Inflamaciones o intoxicaciones

El Caso de Fantasma 🐕

Raphaela Araújo Gutierres adoptó a Fantasma cuando tenía 45 días de edad. Dentro de dos días, notó síntomas severos después de comer. "Se sentía muy mal, vomitaba o tenía muchos gases", reportó. A medida que pasaban los días, su condición empeoró, lo que impulsó una visita a una clínica veterinaria en Sorocaba, SP.

Fantasma permaneció hospitalizado por casi dos semanas mientras los doctores realizaban numerosas pruebas para confirmar el diagnóstico de megaesófago. La enfermedad fue identificada como congénita, lo que significa que nació con ella. En ese momento, estaba severamente bajo peso y desnutrido.

"Le dieron una expectativa de vida de seis meses a un año", dijo Raphaela. A pesar del pronóstico, decidió buscar cada opción posible para extender su vida y mejorar su calidad. Lo llevó a la veterinaria Ana Benevides para estudiar las mejores medicaciones y estrategias de manejo.

Una radiografía de Fantasma reveló la severidad de su condición. "En un animal sano, el esófago prácticamente no aparece en la radiografía porque es delgado y colapsado", explicó Benevides. "En el caso de Fantasma, aparecía como un tubo ancho a lo largo del tórax, siguiendo la columna vertebral, precisamente porque estaba dilatado". La imagen mostraba un área blanca indicando el esófago dilatado lleno de alimento retenido.

Vida Diaria y Adaptación 🪣

El manejo del megaesófago requiere cambios significativos en la rutina del animal, particularmente en cuanto a la alimentación. Raphaela trabajaba desde casa para monitorear a Fantasma de cerca. Necesitaba alimento cada tres horas durante el día.

El proceso de alimentación implicó pasos específicos:

  1. Se alteró la consistencia del alimento; inicialmente, comía comida pastosa, y más tarde, croquetas trituradas mezcladas con agua para crear una consistencia similar a una sopa.
  2. Tenía que comer en posición vertical. Inicialmente, se usó una silla especial, pero a medida que creció, esto fue reemplazado por un balde para mantenerlo erguido.
  3. Después de comer, tenía que permanecer en la posición elevada por varios minutos.

A través de medicación, nutrición adecuada y cuidado constante, Fantasma superó su expectativa de vida inicial. A los 1 año y 5 meses de edad, ha mejorado significativamente. "Ya no necesita croquetas trituradas; puede comer los granos", notó Raphaela. Sin embargo, todavía debe permanecer más alto que los perros normales durante las comidas para evitar que la condición empeore. El mayor riesgo asociado con la enfermedad es la aspiración de vómito o alimento regurgitado, por lo que el monitoreo sigue siendo esencial.

Diagnóstico y Pronóstico

Diagnosticar el megaesófago típicamente implica exámenes de imagen, como radiografías, que muestran claramente el esófago dilatado. En algunos casos, se requiere una investigación más profunda para determinar la causa subyacente.

El síntoma principal es la regurgitación, que Ana Benevides distingue del vómito. "Es importante explicar que la regurgitación no es lo mismo que el vómito", afirma. "En el vómito, el animal hace un esfuerzo y se siente nauseado. En la regurgitación, el alimento simplemente regresa, generalmente poco después de comer, y sale casi entero". Otros síntomas incluyen pérdida de peso, tos y dificultad para ganar peso.

Respecto a la expectativa de vida, no hay un tiempo fijo. Mientras que algunos animales tienen casos severos, muchos viven por años con una buena calidad de vida si reciben el cuidado adecuado. "Con diagnóstico temprano, nutrición adecuada, monitoreo nutricional y orientación para el dueño, estos animales pueden tener una vida cómoda y activa", concluyó Benevides. Aunque la condición es más común en perros, también puede ocurrir en gatos y es más rara en animales salvajes.

"Ese tubo pierde fuerza, se vuelve más ancho, dilatado, y no puede empujar el alimento."

— Ana Benevides, Veterinaria

"Obtuvimos a Fantasma cuando tenía 45 días de edad. Se quedó con nosotros por dos días y en ese tiempo notamos que siempre que comía, se sentía muy mal, vomitaba o tenía muchos gases."

— Raphaela Araújo Gutierres, Dueña

"Le dieron una expectativa de vida de seis meses a un año."

— Raphaela Araújo Gutierres, Dueña

"En un animal sano, el esófago prácticamente no aparece en la radiografía porque es delgado y colapsado. En el caso de Fantasma, aparecía como un tubo ancho a lo largo del tórax, siguiendo la columna vertebral, precisamente porque estaba dilatado."

— Ana Benevides, Veterinaria

"Es importante explicar que la regurgitación no es lo mismo que el vómito. En el vómito, el animal hace un esfuerzo, se siente nauseado. En la regurgitación, el alimento simplemente regresa, generalmente poco después de comer, y sale casi entero."

Fuente original

G1 Globo

Publicado originalmente

8 de enero de 2026, 13:06

Este artículo ha sido procesado por IA para mejorar la claridad, traducción y legibilidad. Siempre enlazamos y damos crédito a la fuente original.

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