Hechos Clave
- Elana Rabinowitz pasó la mayor parte de su vida dudando de sus decisiones y pidiendo consejo a otros antes de elegir
- En sus 20 años, se mudó a San Francisco en lugar de Los Ángeles basándose en la opinión de otros y perdió su trabajo en menos de un año
- Amigos han redactado mensajes de texto para que ella los envíe a posibles parejas románticas
- Ella aprendió que el consejo funciona mejor de quienes han vivido situaciones similares
- La autora ahora cree que cometer sus propios errores es la única forma verdadera de aprender
Resumen Rápido
Durante la mayor parte de su vida, la autora dudó de sus decisiones y buscó consejo de otros antes de tomar decisiones. Este patrón de comportamiento se extendió desde decisiones menores, como pedir en restaurantes, hasta grandes elecciones de vida como reubicarse tras regresar del Cuerpo de Paz. La escritora describe esto como una "adicción" al consejo que le impidió desarrollar confianza en su propio juicio.
Un ejemplo crucial ocurrió en sus 20 años cuando eligió mudarse a San Francisco en lugar de Los Ángeles basándose en encuestas a otros, a pesar de su preferencia personal por LA. Esta decisión resultó en luchas por la vivienda y la pérdida de su trabajo en menos de un año, dejándola preguntándose cómo podría haber sido diferente su vida si hubiera confiado en sus instintos. El artículo también examina cómo esta dependencia afectó su vida amorosa, con amigos incluso redactando mensajes de texto para que ella los enviara a posibles parejas. A través de esta reflexión, aprendió que el consejo funciona mejor de quienes han experimentado realmente situaciones similares.
La escritora concluye finalmente que, aunque la curiosidad y el cuestionamiento son valiosos, el verdadero crecimiento proviene de mirar hacia adentro y tomar decisiones independientes. Reconoce que muchas personas, independientemente de sus buenas intenciones, ofrecen consejos basados en sus perspectivas limitadas y conceptos personales. La pieza termina con la resolución de confiar en su propio juicio, reconociendo que cometer errores y aprender de ellos es el único camino genuino hacia el desarrollo personal y la autoconfianza.
El Patrón de Buscar Validación Externa
Durante la mayor parte de su vida, Elana Rabinowitz dudó de sus decisiones y a menudo pidió consejo a otros. Describe una necesidad compulsiva de sondear a la gente, llamar a amigos e incluso preguntar a extraños sus opiniones sobre asuntos tanto significativos como triviales. Este comportamiento se volvió tan habitual que admite sentirse "a un paso de preguntar a una bola 8 mágica" sobre las incertidumbres de la vida.
La autora explica que haría "cualquier cosa para que otros opinaran sobre las decisiones" en un intento de aligerar su carga mental. Esta dependencia se manifestó en situaciones cotidianas, como preguntar a los meseros por sus platos favoritos y pedir lo que recomendaran, a pesar de saber que las preferencias de sabor son profundamente personales y rara vez se alinean perfectamente. Señala que este enfoque "rara vez da resultado", pero continuó con el patrón durante años.
Su enfoque para cenar ejemplifica un problema más amplio: "Siempre hago esto como si el gusto de un extraño estuviera en línea con el mío. Lo peor es que generalmente lo pido." Este pequeño ejemplo ilustra un patrón mayor de deferir el juicio personal a otros, incluso cuando el resultado es consistentemente decepcionante. La autora reconoce que este hábito le impidió desarrollar confianza en sus propias preferencias y habilidades de toma de decisiones.
Una Decisión que Cambió la Vida en California
Uno de los ejemplos más consecuentes de la dependencia de la autora en el consejo externo ocurrió durante sus 20 años, tras su regreso del Cuerpo de Paz. Había decidido mudarse a California pero se encontró dividida entre vivir en San Francisco o Los Ángeles. A pesar de sentirse atraída por LA, "hizo lo que siempre hacía" y sondeó a "muchas personas" sobre su elección.
Basándose en los comentarios que recibió, se mudó a San Francisco durante el auge de las punto com. Sin embargo, esta decisión llevó a desafíos significativos: pasó la mayor parte de su tiempo buscando vivienda y, a pesar de trabajar brevemente para lo que describe como "una empresa genial", perdió su trabajo en menos de un año. La autora reflexiona que si hubiera confiado en su instinto, podría haber elegido el sol, viviendas más fáciles y la cercanía de su mejor amiga en Los Ángeles.
Esta experiencia le enseñó una valiosa lección sobre el costo de ignorar los instintos. Escribe: "Quién sabe cómo podría haber resultado mi vida si hubiera confiado en mi instinto". El arrepentimiento proviene no de haber hecho una elección equivocada, sino de haber hecho una elección que no era verdaderamente suya. Ella cree que la mayoría de las personas realmente saben lo que quieren hacer, pero simplemente tienen miedo de confiar en sí mismas, permitiendo que el miedo anule la intuición.
Navegando el Consejo de Amigos y Colegas
Romper el ciclo de buscar validación externa ha resultado difícil, particularmente porque los amigos se han acostumbrado tanto a brindar orientación que continúan ofreciéndola incluso cuando se les pide que se detengan. Esta dinámica ha sido especialmente problemática en la vida amorosa de la autora, donde los amigos han llegado incluso a redactar mensajes de texto para que ella los envíe a posibles pretendientes.
Aunque reconoce que este comportamiento "viene de un buen lugar", la autora se dio cuenta de que ya no quiere consejos de personas "que están alejadas de las experiencias". Aprendió que la orientación funciona mejor cuando proviene de quienes han navegado realmente situaciones similares. Por ejemplo, en lugar de consultar a amigos casados sobre su vida amorosa, preferiría preguntar "a la chica de mi edificio que conoció a su esposo en Hinge más tarde en la vida".
Esta perspectiva se extiende también a dar consejos. Cuando la autora comenzó a tener éxito como escritora, muchas personas buscaron sus consejos. Sin embargo, cuando compartió la realidad de su viaje—tomando clases y demostrando tenacidad—ignoraron su respuesta. Ella explica: "No era consejo lo que buscaban, sino una forma rápida de entrar". Esta experiencia reforzó su comprensión de que el consejo genuino requiere trabajo y compromiso, no solo palabras.
Abrazando la Agencia Personal y Aprendiendo a través de la Experiencia
La autora ha llegado a comprender que "el consejo es más que una palabra; es un himno, y generalmente no es fácil de seguir". Aunque la curiosidad y el cuestionamiento siguen siendo esenciales para expandir la perspectiva de uno, reconoce que a veces las respuestas más importantes provienen de mirar hacia adentro. Ahora entiende que muchas personas, independientemente de sus intenciones, operan desde perspectivas limitadas y ofrecen consejos basados en su propio concepto de sí mismas.
Ella ofrece una analogía convincente: "¿Alguna vez te cortaste el pelo con alguien con un cabello horrible, o con un doctor que fuma? Quizás no sean las mejores personas en las que confiarse". Esto ilustra la importancia de evaluar la fuente del consejo, no solo el consejo en sí. La autora se pregunta por qué le tomó tanto tiempo reconocer y liberar su "adicción al consejo", pero encuentra claridad en la realización de que es "más que capaz de tomar mis propias decisiones informadas".
Lo más importante es que ha abrazado el valor de cometer errores: "Incluso si estoy equivocada, sé que puedo aprender de mis propios errores. De hecho, muero por hacerlo. Esa es la única forma verdadera de aprender cualquier cosa". Expresa pesar por que esta realización llegó tan tarde, pero ha llegado a una resolución. Aunque todavía puede pedir opiniones sobre asuntos menores como ropa o recomendaciones de libros, para decisiones significativas concluye: "Bueno, creo que me las arreglo desde aquí".
"Por la mayor parte de mi vida, dudé de mis decisiones y busqué consejo de otros antes de tomar decisiones. Este patrón de comportamiento se extendió desde decisiones menores, como pedir en restaurantes, hasta grandes elecciones de vida como reubicarse tras regresar del Cuerpo de Paz."



