Hechos Clave
- El calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y la caída de la presión arterial, obligando al corazón a latir más rápido.
- La deshidratación reduce el volumen de sangre y la pérdida de electrolitos altera el sistema eléctrico del corazón.
- Las personas mayores, los diabéticos y quienes tienen afecciones cardíacas corren mayor riesgo.
- Las señales de advertencia incluyen desmayos, dolor en el pecho, palpitaciones y confusión.
Resumen Rápido
Las olas de calor extremo están ejerciendo un peligroso estrés sobre el sistema cardiovascular, aumentando el riesgo de eventos cardíacos graves como infartos y accidentes cerebrovasculares. A medida que aumentan las temperaturas, el cuerpo humano activa mecanismos automáticos para regular la temperatura interna, siendo el corazón el protagonista central de esta respuesta. En clima caluroso, el corazón debe trabajar mucho más, la presión arterial tiende a caer y, en algunas personas, estos ajustes pueden descontrolarse, provocando desmayos, arritmias y emergencias potencialmente mortales.
La respuesta fisiológica comienza con la dilatación de los vasos sanguíneos, particularmente en la piel, para facilitar la disipación del calor. Esto reduce la resistencia vascular y baja la presión arterial. Para compensar esta caída, la frecuencia cardíaca se acelera para mantener un flujo sanguíneo adecuado. Sin embargo, este proceso a menudo se complica por la pérdida de líquidos a través del sudor, lo que reduce el volumen de sangre circulante. La combinación de vasodilatación y deshidratación obliga al corazón a bombear más rápido y con mayor fuerza, resultando a menudo en síntomas como mareos, debilidad y visión borrosa. Estos riesgos se amplifican por la pérdida de electrolitos como el sodio y el potasio, que pueden alterar el sistema eléctrico del corazón y desencadenar arritmias.
Aunque los infartos y los accidentes cerebrovasculares se han asociado tradicionalmente con el clima frío, estudios recientes indican que las olas de calor prolongadas también elevan estos riesgos, especialmente en grupos vulnerables. El estrés adicional sobre el sistema cardiovascular, combinado con la deshidratación, puede precipitar eventos agudos. Los expertos enfatizan que ciertas poblaciones deben ejercer una mayor precaución durante los meses de verano para evitar estas complicaciones potencialmente fatales.
Cómo el estrés por calor afecta el sistema cardiovascular
La respuesta principal del cuerpo al aumento de las temperaturas es la dilatación de los vasos sanguíneos ubicados cerca de la superficie de la piel. Este mecanismo reduce la resistencia vascular y normalmente provoca una caída en la presión arterial. Según Fernando Ribas, cardiólogo de BP – A Beneficência Portuguesa de São Paulo, el organismo intenta compensar esta disminución acelerando la frecuencia cardíaca para asegurar un flujo sanguíneo adecuado. Si bien este ajuste suele funcionar correctamente en personas sanas, puede fallar en otros.
La combinación de vasodilatación y pérdida de líquidos a través del sudor reduce significativamente el volumen de sangre circulante. Con menos sangre regresando al corazón, el cuerpo obliga a un aumento de la frecuencia cardíaca, lo que puede provocar síntomas típicos del calor intenso como mareos, debilidad, oscurecimiento de la visión y sensaciones de desmayo. Las personas con predisposición a la hipotensión o síncope vasovagal probablemente experimenten estos efectos con mayor intensidad.
La deshidratación es un punto crítico de desequilibrio. El sudor es esencial para enfriar el cuerpo, pero elimina agua y minerales vitales, incluidos el sodio y el potasio. Bruno Sthefan, cardiólogo y especialista en medicina deportiva, explica que la deshidratación reduce el volumen de sangre, acelera el corazón para compensar y perjudica la perfusión de los órganos. La pérdida de estos electrolitos interfiere con el sistema eléctrico del corazón, aumentando el riesgo de arritmias, particularmente en quienes tienen enfermedades cardiovasculares preexistentes.
Poblaciones vulnerables y riesgos de medicamentos
Aunque el calor extremo afecta a todos, ciertos grupos corren un riesgo mucho mayor de complicaciones cardiovasculares. Los especialistas han identificado las siguientes demografías vulnerables:
- Personas mayores, que a menudo sienten menos sed y se deshidratan fácilmente.
- Personas con hipertensión, diabetes o insuficiencia cardíaca.
- Aquellos que han sufrido previamente un infarto o un accidente cerebrovascular.
- Atletas y trabajadores expuestos a la luz solar intensa.
Para estos grupos, el peligro radica en el desequilibrio entre el calor, la hidratación y el esfuerzo físico. Los pacientes que toman diuréticos y medicamentos antihipertensivos pueden sentir los efectos del calor con mayor agudeza. Fernando Ribas advierte que estos medicamentos promueven la pérdida de fluidos y pueden potenciar las caídas de presión arterial. Aconseja que los pacientes nunca suspendan ni ajusten sus dosis por su cuenta sin orientación médica.
Señales de advertencia y síntomas de emergencia
Reconocer los signos de angustia cardiovascular inducida por el calor es vital para prevenir resultados graves. Ciertos síntomas requieren atención médica inmediata, especialmente durante períodos de calor extremo. Orlando Maia, neurocirujano del Hospital Quali Ipanema, señala que incluso si los síntomas pasan, las caídas repentinas de presión arterial y los cambios en el ritmo cardíaco deben ser evaluados por un profesional.
Los síntomas críticos a vigilar incluyen:
- Desmayos o síncope
- Dolor en el pecho
- Palpitaciones persistentes
- Dificultad para respirar más allá de lo habitual
- Confusión mental, particularmente en personas mayores
Orlando Maia explica que el calor impone un estrés adicional sobre el sistema cardiovascular. "Con la deshidratación, el corazón trabaja más duro para compensar la caída de presión, y la pérdida de electrolitos favorece las arritmias. Esta combinación puede precipitar infartos y accidentes cerebrovasculares", afirma.
Medidas de protección y seguridad en el ejercicio
La actividad física en clima caluroso presenta desafíos específicos. Durante el ejercicio, el corazón debe irrigar simultáneamente los músculos y la piel, elevando la frecuencia cardíaca y la percepción del esfuerzo. Orlando Maia advierte que en calor intenso, esto aumenta el riesgo de agotamiento por calor y arritmias. En consecuencia, los profesionales médicos recomiendan evitar las horas más calurosas del día, buscar sombra y reforzar la hidratación.
La hidratación no debe limitarse al agua sola; cuando la sudoración es intensa, es necesario reponer los electrolitos. Las recomendaciones generales de seguridad para las olas de calor incluyen:
- Beber agua de manera constante durante el día.
- Evitar el alcohol y el exceso de café.
- Usar ropa ligera y transpirable.
- Tomar descansos frecuentes y reposar.
- Buscar ambientes ventilados o con aire acondicionado.
- Evitar el sol fuerte durante las horas pico.
Estas precauciones simples pero fundamentales pueden reducir significativamente el impacto del calor en el corazón y prevenir la escalada de síntomas hacia emergencias médicas.
"El organismo intenta compensar esta caída acelerando los latidos del corazón para mantener un flujo sanguíneo adecuado."
— Fernando Ribas, Cardiólogo
"La deshidratación reduce el volumen de sangre, acelera el corazón para compensar y perjudica la perfusión de los órganos."
— Bruno Sthefan, Cardiólogo
"Esta combinación puede precipitar infartos y accidentes cerebrovasculares."
— Orlando Maia, Neurocirujano



