Hechos Clave
- El Servicio de Mariscales de los EE. UU. presuntamente vendió 57,55 Bitcoin por un valor de 6,3 millones de dólares.
- La venta podría violar la Orden Ejecutiva 14233, que ordena mantener el Bitcoin en una Reserva Estratégica.
- La Fiscal de los EE. UU., Cecilia Vogel, firmó el acuerdo de liquidación de activos el 3 de noviembre de 2025.
- El Bitcoin se envió directamente a una dirección de Coinbase Prime en lugar de a la custodia del USMS.
Resumen Rápido
Documentos obtenidos exclusivamente revelan que el Servicio de Mariscales de los EE. UU. (USMS) ha liquidado potencialmente Bitcoin incautado por los desarrolladores de Samourai Wallet. Esta acción contradice directamente la Orden Ejecutiva 14233, la cual ordena que el Bitcoin confiscado por el gobierno debe ser retenido en una Reserva Estratégica de Bitcoin.
La transacción involucró 57,55 BTC, valorados en aproximadamente 6,3 millones de dólares, transferidos por los acusados Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill. En lugar de retener los activos, los fondos fueron enviados a una dirección de Coinbase Prime con saldo cero, lo que sugiere una liquidación inmediata. Esta decisión resalta una posible brecha entre la estrategia cripto de la rama ejecutiva y las acciones de cumplimiento del Departamento de Justicia.
El Acuerdo de Liquidación de Activos
Un documento titulado "Acuerdo de Liquidación de Activos" detalla la transferencia de activos del caso de Samourai Wallet. Según el acuerdo, los acusados Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill acordaron transferir 57,55353033 Bitcoin al USMS. La firma final en el acuerdo fue proporcionada por la Fiscal de los EE. UU., Cecilia Vogel, el 3 de noviembre de 2025.
El mismo día, el Bitcoin fue transferido desde la dirección de billetera de los acusados. Sin embargo, en lugar de entrar en la custodia del USMS, los fondos aparentemente fueron enviados directamente a una dirección de corretaje de Coinbase Prime. Los análisis de la cadena de bloques indican que esta dirección actualmente tiene saldo cero, lo que sugiere firmemente que el Bitcoin fue vendido poco después de ser recibido. Este proceso de liquidación evadió el período de retención típicamente asociado con la preservación de activos estratégicos.
Violación de la Orden Ejecutiva 14233
La venta de estos activos probablemente contraviene la Orden Ejecutiva 14233. Esta orden establece explícitamente que el Bitcoin adquirido por el gobierno de EE. UU. mediante decomiso criminal —denominado "Bitcoin del Gobierno"— no debe ser vendido. En su lugar, la orden manda que estos activos se contribuyan a la Reserva Estratégica de Bitcoin (SBR) de los Estados Unidos.
Al vender el Bitcoin, el Distrito Sur de Nueva York (SDNY) actuó a su propia discreción en lugar de seguir el mandato legal de la rama ejecutiva. Esto sugiere que ciertos elementos dentro del Departamento de Justicia continúan viendo el Bitcoin como un activo para deshacerse de él en lugar de una reserva estratégica. La liquidación indica una preferencia por convertir la moneda digital en efectivo inmediatamente, ignorando la política de mantenerla a largo plazo.
Contexto Legal y Precedente
El decomiso se basó legalmente en el Código de EE. UU. 18 § 982(a)(1), que se aplica a la operación de negocios de transmisión de dinero no licenciados. El análisis legal confirma que el Bitcoin decomisado encaja en la definición de la Orden Ejecutiva de "Bitcoin del Gobierno". Además, los estatutos de decomiso citados no requieren que la propiedad sea liquidada; solo regulan dónde se depositan los ingresos.
El SDNY tiene reputación de operar de manera independiente, a menudo coloquialmente denominado "Distrito Soberano de Nueva York". Este incidente no es la primera vez que el distrito desafía la orientación federal. A pesar de un memorándum del Subsecretario de Justicia Todd Blanche titulado "Poniendo Fin a la Regulación por Procesamiento" —que establecía que el DOJ no apuntaría a billeteras offline por los actos de sus usuarios— el SDNY procedió con el caso de Samourai Wallet. Además, la prosecución continuó incluso después de que funcionarios de FinCEN creyeran que el servicio no custodial no actuaba como un transmisor de dinero.




