Hechos Clave
- Las naciones ricas construyeron su riqueza sobre el carbón, el petróleo y el gas.
- Se pide a países en desarrollo como Mozambique que tracen un curso diferente.
- El mundo está pidiendo a las naciones más pobres que se salten el desarrollo intensivo en carbono.
Resumen Rápido
La historia económica global está definida por la industrialización de las naciones ricas, la cual fue impulsada principalmente por el carbón, el petróleo y el gas. Estos recursos construyeron la infraestructura y la riqueza del mundo desarrollado durante siglos. Sin embargo, la actual crisis climática ha cambiado el enfoque global, ejerciendo una inmensa presión sobre las naciones en desarrollo para que adopten inmediatamente vías de energía más limpias.
Países como Mozambique ahora enfrentan un dilema complejo. Se les pide que se salten la etapa de desarrollo intensiva en carbono que las naciones ricas utilizaron para alcanzar su prosperidad actual. Esta solicitud llega mientras estas naciones todavía se esfuerzan por sacar a sus poblaciones de la pobreza y proporcionar acceso básico a la electricidad. La pregunta central sigue siendo si es factible o justo esperar que las economías en desarrollo se salten por completo los combustibles fósiles cuando aún no se han industrializado completamente.
La Carga Histórica de la Industrialización
El camino hacia la prosperidad económica moderna ha estado históricamente pavimentado con combustibles fósiles. Las naciones ricas utilizaron abundantes reservas de carbón para impulsar motores de vapor, petróleo para el transporte y gas para calentar hogares y fábricas. Esta dependencia de fuentes de energía intensivas en carbono permitió una rápida industrialización, la creación de sectores manufactureros robustos y la acumulación de una riqueza nacional significativa. El mundo desarrollado construyó efectivamente su estándar de vida actual sobre una base de altas emisiones.
Hoy en día, el panorama global ha cambiado drásticamente. Las consecuencias ambientales de siglos de industrialización sin control son ahora evidentes, lo que lleva a un llamado global unificado para la descarbonización. Sin embargo, este llamado crea una clara asimetría de desarrollo. Las naciones que contribuyeron menos a las emisiones históricas de carbono ahora se les pide que soporten la carga de la solución, a pesar de haberse beneficiado menos de la revolución industrial.
El Dilema del Mundo en Desarrollo 🌍
Las naciones en desarrollo actualmente se encuentran en una encrucijada crítica. Poseen la oportunidad única de saltarse la fase sucia de la industrialización adoptando directamente tecnologías renovables modernas. Este concepto, conocido como saltar etapas (leapfrogging), sugiere que los países podrían saltarse la construcción de plantas de carbón y pasar directamente a la energía solar, eólica e hidroeléctrica. Si tiene éxito, este enfoque podría permitir que las economías en desarrollo creen sin replicar el daño ambiental causado por Occidente.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno presenta barreras significativas para este escenario ideal. Países como Mozambique todavía están lidiando con desafíos fundamentales. La necesidad de proporcionar electricidad confiable a millones de ciudadanos sigue siendo una prioridad principal, y la infraestructura renovable a menudo requiere una alta inversión de capital inicial. En consecuencia, la presión para abandonar los combustibles fósiles crea una tensión entre las necesidades inmediatas de desarrollo económico y los objetivos ambientales globales a largo plazo.
El Papel de la Presión Internacional
La comunidad internacional, liderada por organizaciones como las Naciones Unidas, está activamente promoviendo una transición energética global. El sentimiento predominante es que la ventana para prevenir el cambio climático catastrófico se está cerrando, lo que requiere una acción urgente de todas las naciones. Esta presión diplomática tiene como objetivo asegurar que el crecimiento del sur global no descarrile los objetivos climáticos establecidos por acuerdos internacionales.
Para países como Mozambique, esta presión externa es difícil de navegar. Si bien el consenso global reconoce la necesidad de una vía energética diferente, los mecanismos específicos para apoyar esta transición a menudo carecen de recursos. A las naciones en desarrollo esencialmente se les pide que tracen un curso que se aparte de los modelos económicos probados del pasado, sin el mismo nivel de recursos o apoyo histórico que disfrutaron las naciones ricas durante su propio desarrollo.
Conclusión
La pregunta de si los países en desarrollo pueden saltarse los combustibles fósiles no es meramente técnica, sino profundamente ética y económica. Si bien la tecnología para la transición a las renovables existe, el legado de las naciones ricas complica el camino a seguir. El mundo está pidiendo a los países más pobres que sacrifiquen una velocidad económica potencial en aras del planeta, una solicitud que resalta las disparidades en el desarrollo global.
En última instancia, el éxito de esta transición depende de la capacidad del sistema internacional para apoyar a naciones como Mozambique en su alejamiento del carbono. Sin un apoyo sustancial, la presión para usar combustibles fósiles más baratos y disponibles puede resultar demasiado grande para ignorar, dejando a la comunidad global lidiando con las consecuencias de una transición energética fracturada.

