Hechos Clave
- Melanie Gordon tomó un vuelo sencillo de EE. UU. a Belice tras un incendio en su apartamento.
- Tuvo que comprar un vuelo de regreso de última hora para cumplir con los requisitos de entrada a Belice.
- Sobrepasó su visa de turista de 30 días en Belice y fue multada.
- Llevó artículos innecesarios como un masajeador y una bolsa portátil para lavar ropa.
- Cambió de hostales de fiestas a alojamientos más tranquilos para adaptarse mejor a sus necesidades.
Resumen Rápido
Tras un difícil evento vital, una viajera de nombre Melanie Gordon partió desde los EE. UU. hacia un viaje en solitario por América Central. Aunque el viaje fue finalmente transformador, identificó varios errores que cometió durante su primer mes en el extranjero y espera que otros puedan evitarlos.
Los errores clave incluyeron llevar demasiado equipaje, no investigar los requisitos de entrada, compartir en exceso con desconocidos, reservar el tipo de alojamiento equivocado y no procesar su duelo. Al compartir estas experiencias, busca ayudar a otros a navegar los desafíos del viaje solitario tras una gran pérdida.
Errores logísticos y exceso de equipaje
Uno de los obstáculos más inmediatos fue el exceso de equipaje. Impulsada por la ansiedad y el duelo, la viajera empacó artículos que no necesitaba, asumiendo que América Central carecía de comodidades básicas. Esto incluía un masajeador, una bolsa portátil para lavar ropa, una linterna frontal y ropa en exceso. Arrastrar esta bolsa sobrecargada por autobuses, barcos y escaleras de hostales demostró ser un dolor significativo. Aunque los artículos de confort son agradables, realmente solo se requieren los esenciales.
Además, la falta de investigación previa al viaje causó un estrés significativo y costos financieros. En el aeropuerto, se dio cuenta de que necesitaba prueba de viaje de regreso para entrar a Belice y tuvo que comprar un vuelo de regreso de última hora. Durante el viaje, perdió su única tarjeta de débito y tuvo que pedir a sus padres que le transfirieran dinero a través de Western Union. También sobrepasó accidentalmente su visa de turista de 30 días en Belice y fue multada por la infracción.
Límites sociales y alojamiento
Navegar las interacciones sociales mientras se sufre un duelo presentó sus propios desafíos. La viajera descubrió que compartir en exceso con desconocidos no siempre era la mejor idea. Aunque hubo conversaciones genuinas de corazón a corazón, a menudo se sintió tonta por abrirse a personas que simplemente estaban de vacaciones para relajarse. Aprendió que el discernimiento sobre con quién compartir historias personales es una habilidad de viaje esencial. Para aquellos que viajan con el corazón roto, sugiere que la terapia virtual puede ser un salvavidas.
Elegir el lugar adecuado para quedarse también fue crucial. Inicialmente reservó hostales de fiestas, esperando socializar, pero descubrió que la música alta y las bebidas nocturnas le impedían conectar con otros o descansar. Después de investigar opciones más tranquilas y reservar Airbnbs privados, la vibra del viaje cambió para mejor. El entorno adecuado es vital para quienes viajan para sanar y formar conexiones genuinas.
Procesar el duelo a través del viaje
Una gran revelación fue que viajar por sí solo no cura el trauma. La viajera llenó sus días con actividades como buceo, recorridos por ruinas, caminatas y snorkel, y sus noches con socialización. Aunque se estaba divirtiendo, se estaba distrayendo de la razón por la que inició el viaje en primer lugar. No se estaba dando espacio para su duelo, y después de unas semanas, sus sentimientos estallaron en momentos inoportunos.
En última instancia, aprendió que el océano no puede arreglar el dolor, ni tampoco las montañas. Solo pueden sostenerla mientras lo supera. Ese primer mes en Belice fue caótico y solitario, pero fue exactamente lo que necesitaba. Marcó el comienzo de un viaje interior mucho más largo que continúa hasta hoy.
"El océano no puede arreglar tu dolor, y las montañas tampoco. Solo pueden sostenerlo mientras lo supera".
— Melanie Gordon
"Me sentí como una tonta por abrirme. La verdad es que la mayoría de la gente está de vacaciones para relajarse y no busca una historia triste".
— Melanie Gordon




