Hechos Clave
- La Dra. Sue Hwang, oncóloga radioterapeuta con más de una década de experiencia, fue diagnosticada con cáncer de mama a los 46 años a pesar de no tener síntomas ni factores de riesgo conocidos.
- Su diagnóstico reveló cinco tumores y un ganglio linfático anormal, lo que llevó a un tratamiento extensivo que incluyó mastectomías bilaterales, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal.
- La tasa de supervivencia de Hwang se estimó en un 85%, una cifra con la que inicialmente luchó como paciente a pesar de su optimismo médico.
- Ahora con 48 años y en remisión, ha publicado un memorias titulado "Desde ambos lados de la cortina: Lecciones y reflexiones del viaje de una oncóloga contra el cáncer de mama".
- Ella ve a las pacientes de cáncer de mama como las "estudiantes sobresalientes de honor" del piso de oncología, con hasta un 95% consideradas de bajo riesgo y con expectativa de estar vivas y bien 10 años después del diagnóstico.
- Su experiencia transformó su práctica médica, enseñándole que aceptar la vulnerabilidad la hizo más cercana y efectiva con sus pacientes.
La doctora que se convirtió en paciente
Por más de una década, la Dra. Sue Hwang había guiado a miles de pacientes a través de la incertidumbre de los resultados de mamografías. Como oncóloga radioterapeuta, era la experta en la sala, la que podía interpretar escáneres y explicar pronósticos con precisión clínica. Su mundo era el del conocimiento médico y la distancia profesional.
Esa distancia se desvaneció en enero de 2024. A los 46 años, Hwang estaba sana, jugaba tenis diariamente y equilibraba una carrera exigente como madre soltera de tres hijos. No tenía síntomas ni razón para creer que estaba en riesgo. Sin embargo, cuando revisó sus propios resultados de escáner, vio algo imposible: cinco masas preocupantes en su seno derecho y un ganglio linfático anormal.
"Es como, esto tiene que ser una broma. No hay forma de que en un año haya desarrollado cinco tumores. Eso no es posible. Y no lo sentí."
El diagnóstico marcó el comienzo de una profunda transformación, no solo en su salud, sino en toda su comprensión de lo que significa ser paciente.
Un diagnóstico que desafió la lógica
El impacto fue inmediato y visceral. Los escáneres anteriores de Hwang habían estado claros, haciendo que la aparición repentina de múltiples tumores se sintiera como una cruel imposibilidad. Como médica, entendía las estadísticas y la ciencia. Como paciente, se enfrentaba a una realidad para la que ninguna cantidad de formación médica la había preparado.
El diagnóstico desencadenó una cascada de noticias difíciles. Lo que comenzó como una prueba de rutina rápidamente evolucionó hacia un plan de tratamiento complejo que era mucho más involucrado de lo que había anticipado. El pronóstico inicial reveló que el cáncer era más extenso de lo esperado, una realidad sobria para alguien que siempre había priorizado su salud.
Sus médicos, también amigos y colegas, le dieron una tasa de supervivencia del 85%. Aunque médicamente alentador, el número representaba un 15% de posibilidades de fracaso, un peso que se sintió aplastante en ese momento.
"Es un gran número, pero escuché ese número y creo que fue la primera vez que realmente me desmoroné en el consultorio de un médico. Estoy haciendo todo esto y solo me dan una B. Así es como lo vi como paciente."
El impacto emocional se extendió más allá del diagnóstico en sí. El primer pensamiento de Hwang fue para sus tres hijos, que entonces tenían 15, 13 y 11 años, y la aterradora posibilidad de que ella podría no estar allí para verlos crecer.
""Es como, esto tiene que ser una broma. No hay forma de que en un año haya desarrollado cinco tumores. Eso no es posible. Y no lo sentí.""
— Dra. Sue Hwang, Oncóloga Radioterapeuta
El costo físico y emocional
El tratamiento fue agotador y transformador. Hwang se sometió a múltiples cirugías, incluyendo mastectomías bilaterales, seguidas de quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal. Cada procedimiento le arrancó otro pedazo de su antiguo yo, dejándola enfrentar un cuerpo que había cambiado fundamentalmente.
Las pérdidas físicas fueron profundas y visibles:
- Sus senos, extirpados mediante mastectomía doble
- Sus ovarios y útero, extirpados como parte del tratamiento
- Su cabello, perdido por la quimioterapia
Sin embargo, Hwang descubrió que el aspecto más desafiante no era el tratamiento en sí, sino las secuelas. Los efectos secundarios y la ansiedad fueron difíciles, pero el mayor desafío ha sido aceptar su identidad como sobreviviente de cáncer.
"Físicamente no eres la misma persona. Para cuando terminé el tratamiento, mis senos se habían ido, mis ovarios se habían ido, mi útero se había ido, mi cabello se había ido y es un gran costo emocional."
Su formación médica la había preparado para tratar la enfermedad, pero nada la había preparado para el cambio existencial que siguió. La mujer que regresó a su vida no era la misma que la que la había dejado.
De experta a paciente vulnerable
Antes de su diagnóstico, Hwang se enorgullecía de mantener una compostura perfecta. Proyectaba una imagen de tener todo bajo control, sin revelar nunca el agotamiento o la soledad que a veces la abrumaban.
Eso cambió cuando ella misma se convirtió en paciente. Comenzó a ver la vulnerabilidad no como una debilidad, sino como un puente hacia una conexión más profunda. Al abrirse sobre sus luchas, descubrió una poderosa verdad: la honestidad fomenta la curación.
"Ser más abierta con otros sobre mis luchas me ayudó a sanar porque me di cuenta de que no estoy sola. Todos están luchando, y al admitirlo, te hace más humano. Los pacientes pudieron relacionarse mucho mejor conmigo."
Este cambio de perspectiva transformó su práctica médica. Comenzó a pedirle consejos a sus pacientes sobre recuperación y adaptación, invirtiendo la dinámica tradicional médico-paciente. Este intercambio de sabiduría se convirtió en una fuente de fortaleza para ambas partes.
La experiencia también le dio una perspectiva única sobre el pronóstico del cáncer de mama. Ella ve a las pacientes de cáncer de mama como las "estudiantes sobresalientes de honor" del piso de oncología, con hasta un 95% consideradas de bajo riesgo y con expectativa de estar vivas y bien 10 años después del diagnóstico, un marcado contraste con cánceres más agresivos como el de páncreas, que tiene una tasa de supervivencia a cinco años de aproximadamente el 12%.
Redefiniendo la vida después del cáncer
Ahora en remisión a los 48 años, Hwang está navegando lo que ella llama su "nueva normalidad". El proceso de reconstrucción ha requerido cambios fundamentales en su estilo de vida y prioridades. Ha reducido sus horas de trabajo, se ha enfocado más en su familia y ha aprendido a priorizar su propia salud frente a la incertidumbre.
Su viaje ha culminado en unas memorias tituladas "Desde ambos lados de la cortina: Lecciones y reflexiones del viaje de una oncóloga contra el cáncer de mama", disponibles el 20 de enero. El libro representa su esfuerzo por procesar su experiencia y compartir los conocimientos adquiridos al caminar en los zapatos de sus pacientes.
Más allá de la sanación personal, Hwang espera que su historia pueda servir para un propósito mayor. Quiere ofrecer apoyo a otros pacientes y presionar a la industria de la salud para que proporcione una mejor estructura post-tratamiento. La transición del tratamiento activo a la supervivencia a menudo deja a los pacientes sintiéndose a la deriva, una brecha que cree que la comunidad médica debe abordar.
Key Facts: 1. La Dra. Sue Hwang, oncóloga radioterapeuta con más de una década de experiencia, fue diagnosticada con cáncer de mama a los 46 años a pesar de no tener síntomas ni factores de riesgo conocidos. 2. Su diagnóstico reveló cinco tumores y un ganglio linfático anormal, lo que llevó a un tratamiento extensivo que incluyó mastectomías bilaterales, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal. 3. La tasa de supervivencia de Hwang se estimó en un 85%, una cifra con la que inicialmente luchó como paciente a pesar de su optimismo médico. 4. Ahora con 48 años y en remisión, ha publicado un memorias titulado "Desde ambos lados de la cortina: Lecciones y reflexiones del viaje de una oncóloga contra el cáncer de mama". 5. Ella ve a las pacientes de cáncer de mama como las "estudiantes sobresalientes de honor" del piso de oncología, con hasta un 95% consideradas de bajo riesgo y con expectativa de estar vivas y bien 10 años después del diagnóstico. 6. Su experiencia transformó su práctica médica, enseñándole que aceptar la vulnerabilidad la hizo más cercana y efectiva con sus pacientes. FAQ: Q1: ¿Cómo descubrió la Dra. Sue Hwang que tenía cáncer de mama? A1: La Dra. Hwang descubrió su cáncer de mama durante una prueba de detección de rutina. A pesar de no tener síntomas ni factores de riesgo conocidos, la prueba reveló cinco masas preocupantes en su seno derecho y un ganglio linfático anormal, lo que llevó a su diagnóstico a los 46 años. Q2: ¿Qué tratamientos se sometió para su cáncer de mama? A2: La Dra. Hwang se sometió a un tratamiento extensivo que incluyó múltiples cirugías, mastectomías bilaterales, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal. Su tratamiento fue más involucrado de lo que se esperaba inicialmente, y ahora está en remisión a los 48 años. Q3: ¿Cómo cambió su experiencia su práctica médica? A3: Su experiencia le enseñó a aceptar la vulnerabilidad como una fortaleza en lugar de una debilidad. Al ser más abierta sobre sus luchas con los pacientes, descubrió que se relacionaban mejor con ella, y se convirtió en una doctora más empática y efectiva que entiende la experiencia del paciente desde adentro. Q4: ¿Qué está haciendo la Dra. Hwang ahora? A4: Ahora en remisión a los 48 años, la Dra. Hwang ha publicado unas memorias tituladas "Desde ambos lados de la cortina: Lecciones y reflexiones del viaje de una oncóloga contra el cáncer de mama". Está trabajando menos, enfocándose más en su familia y abogando por un mejor apoyo post-tratamiento para los sobrevivientes de cáncer."Realmente quiero que la gente sepa que no están solos. Está bien no saber. Está bien tener miedo. Está bien tener ansiedad. Esto es"









