Hechos Clave
- Los usuarios que intentan redimensionar ventanas en macOS 26 a menudo no logran agarrar la esquina.
- El problema es causado por las esquinas de las ventanas que no están realmente redondeadas a pesar de su apariencia visual.
- El problema se identifica como un error de diseño de Apple.
Resumen Rápido
Los usuarios que actualizan a macOS 26 han reportado dificultades significativas al intentar redimensionar las ventanas de las aplicaciones. El problema surge cuando los usuarios intentan agarrar las esquinas de una ventana, ya que la acción frecuentemente no se registra. Esto no es un error del usuario ni un fallo de software, sino una decisión de diseño intencional por parte de Apple.
La apariencia visual de las esquinas en macOS 26 no es verdaderamente redondeada, lo que significa que el área clickeable para redimensionar es más pequeña de lo que sugiere la representación visual. Esta discrepancia entre las señales visuales y las áreas funcionales ha provocado frustración entre la base de usuarios. El problema resalta una elección de diseño específica en la última actualización del sistema operativo que prioriza la estética sobre la utilidad funcional en la gestión de ventanas.
La Experiencia del Usuario 🖥️
Después de actualizar al sistema operativo más reciente, muchos usuarios notaron un cambio inmediato en cómo interactúan con su entorno de escritorio. El problema específico involucra la función de redimensionamiento de las ventanas de las aplicaciones. Cuando un usuario intenta ajustar el tamaño de una ventana haciendo clic y arrastrando la esquina inferior derecha, la acción a menudo no se inicia.
En lugar de que el cursor cambie al indicador de redimensionamiento, el clic pasa a través del contenido de la ventana o simplemente no hace nada. Esto lleva a un momento de torpeza para el usuario, quien cree que ha fallado en el área objetivo. Sin embargo, la causa raíz reside en el diseño visual del marco de la ventana en sí.
El Defecto de Diseño Explicado 🎨
El núcleo del problema es una discrepancia entre el diseño visual y el área funcional. En macOS 26, las esquinas de las ventanas parecen estar curvadas. Sin embargo, no están realmente redondeadas de una manera que acomode el agarre estándar de redimensionamiento. El sistema operativo renderiza las esquinas como visualmente curvas, pero el cuadro de interacción subyacente permanece cuadrado o rectangular.
Debido a que las esquinas no son realmente redondeadas, el área real donde un usuario puede hacer clic para redimensionar es significativamente más pequeña de lo que sugiere la señal visual. Este error de diseño de Apple significa que los usuarios deben apuntar a un objetivo preciso e invisible en lugar de al borde curvo visible, causando los frecuentes fallos en los intentos de redimensionamiento.
Impacto en el Flujo de Trabajo 📉
Aunque parece una molestia menor, este defecto de diseño impacta el flujo de trabajo diario de los usuarios que frecuentemente organizan su espacio de trabajo. La gestión de ventanas es una parte fundamental del uso de una computadora, y cualquier fricción en este proceso puede acumularse en tiempo perdido y frustración. La incapacidad de agarrar rápidamente una esquina interrumpe la fluidez del multitasking.
Los usuarios confían en las señales visuales para interactuar con su software. Cuando esas señales son engañosas, la confianza en la interfaz disminuye. Este problema en macOS 26 sirve como un recordatorio de la importancia de alinear el diseño visual con la realidad funcional en el desarrollo de interfaces de usuario.
Conclusión
La dificultad para redimensionar ventanas en macOS 26 es un resultado directo del diseño visual del sistema operativo. Las esquinas de las ventanas, aunque parecen redondeadas, no ofrecen el área de superficie necesaria para que la función de redimensionamiento funcione de manera confiable. Esta elección de diseño de Apple ha llevado a una disminución notable en la usabilidad para quienes intentan ajustar los tamaños de las ventanas. Hasta que una futura actualización aborde esta discrepancia visual-funcional, los usuarios necesitarán ajustar sus hábitos de clic para acomodar la realidad no redondeada de las esquinas de las ventanas.








