Hechos Clave
- El campo de batalla en Ucrania cambia tan rápidamente que la tecnología militar puede quedar obsoleta en solo semanas y meses, obligando a una revisión total de los ciclos tradicionales de desarrollo de defensa.
- La empresa estonia Milrem Robotics está construyendo vehículos terrestres autónomos con diseños modulares que permiten integrar o actualizar sensores, cargas útiles y sistemas de misión sin rediseñar todo el vehículo.
- La empresa australiana de contradrón DroneShield ha reducido sus ciclos de desarrollo de meses o años a semanas en respuesta al ritmo acelerado de la guerra electrónica y las contramedidas de drones en Ucrania.
- La empresa lituana de drones Granta Autonomy estuvo entre las primeras en enviar drones a Ucrania, y su director ejecutivo afirma que el software dentro de sus sistemas ahora cambia cada mes.
- Ark Robotics de Ucrania se enfoca en hacer sus plataformas autónomas lo más baratas y masificables posibles, permitiendo personalizaciones superficiales como añadir blindaje sin aumentar los costos de producción.
- Los soldados ucranianos han adaptado robots terrestres para misiones que van desde evacuar tropas heridas hasta atacar posiciones rusas, con los fabricantes aprendiendo de estas modificaciones en el campo de batalla.
Una Guerra que no Espera
El campo de batalla en Ucrania está cambiando a un ritmo que la adquisición de defensa tradicional simplemente no puede igualar. Lo que era efectivo el mes pasado puede quedar obsoleto por una nueva contramedida de drones o táctica de guerra electrónica al siguiente.
Esta velocidad implacable está forzando un cambio fundamental en cómo se concibe, construye y actualiza la tecnología militar. Los fabricantes de armas en Ucrania y Europa están abandonando los lentos procesos de diseño monolítico del pasado.
En su lugar, están compitiendo para crear sistemas inherentemente flexibles, capaces de evolucionar tan rápido como el conflicto mismo. El objetivo ya no es construir un arma perfecta para la guerra de hoy, sino construir una plataforma que pueda adaptarse a las amenazas desconocidas de mañana.
El Ascenso de la Guerra Modular
El nuevo paradigma es la modularidad. Las empresas están diseñando drones y robots terrestres como bloques de Lego, donde los componentes individuales pueden intercambiarse según cambian las demandas de la misión.
Este enfoque permite una personalización rápida sin necesidad de rediseñar todo un sistema desde cero. Por ejemplo, Milrem Robotics, un fabricante estonio de vehículos terrestres no tripulados autónomos, incorpora flexibilidad en sus plataformas desde el principio.
Estos cambios son clave para mantenerse por delante, ya que proporcionan una adaptación mucho más rápida que la que permiten los 'diseños tradicionales y monolíticos'.
Patrick Shepherd, director de ventas de Milrem, explicó que sus sistemas permiten integrar o retirar sensores, cargas útiles y otros componentes sin desmontar todo el vehículo. Esta modularidad no es solo una preferencia de ingeniería; es una necesidad estratégica.
- Sensores intercambiables para diferentes misiones
- Cargas útiles de armas intercambiables
- Blindajes y kits de protección actualizables
- Sistemas de comunicación modulares
"Estos cambios son clave para mantenerse por delante, ya que proporcionan una adaptación mucho más rápida que la que permiten los 'diseños tradicionales y monolíticos'."
— Patrick Shepherd, Director de Ventas, Milrem Robotics
Software: El Nuevo Frente
Aunque la modularidad física es crucial, las adaptaciones más rápidas están ocurriendo en el ámbito digital. Un enfoque centrado en el software es ahora el método preferido para mantener el ritmo de la evolución de la guerra.
Las actualizaciones de software pueden desarrollarse, probarse e implementarse mucho más rápido que las modificaciones de hardware, permitiendo integrar las lecciones aprendidas del campo en escalas de tiempo más cortas. Esto elimina la necesidad de enviar el equipo de vuelta a la fábrica; las actualizaciones pueden enviarse de forma remota a las armas ya desplegadas en Ucrania.
Para empresas como Granta Autonomy, un fabricante lituano de drones, el hardware se ha mantenido relativamente estable mientras el software se transforma constantemente. El director ejecutivo de la empresa, Gediminas Guoba, señaló que, aunque sus drones no han cambiado mucho físicamente en el último año, el software dentro de ellos cambia cada mes.
Cualquier otra cosa, y "perderemos la batalla". Necesitamos construir sistemas que puedan actualizarse y mejorarse para nuevas operaciones aún más en el futuro.
Esta agilidad digital permite a los fabricantes añadir nuevas capacidades sin modificaciones de hardware, una estrategia que DroneShield ha adoptado. La empresa australiana de contradrón, que opera en toda Europa y tiene sistemas en Ucrania, se enfoca en un modelo intensivo en software donde las actualizaciones se envían regularmente para mejorar los sistemas que ya han sido entregados.
La Influencia del Soldado
El activo más valioso en esta revolución de diseño no es una pieza de tecnología, sino el soldado que la usa. Las fuerzas ucranianas están proporcionando retroalimentación en tiempo real que está remodelando la industria de la defensa desde la base.
Los fabricantes están en contacto constante con las líneas del frente, a veces usando chats grupales y llamadas de FaceTime para obtener comentarios inmediatos sobre lo que funciona y lo que no. Esta línea directa al campo de batalla está impulsando la adaptación a una velocidad sin precedentes.
Los soldados ucranianos han expresado una necesidad clara de sistemas flexibles que puedan modificarse fácilmente en el frente. Oleksandr Yabchanka, jefe de sistemas robóticos del Batallón Da Vinci Wolves de Ucrania, describió los robots terrestres que usa su unidad como funcionando como bloques de Lego, configurables para diferentes misiones, desde evacuar tropas heridas hasta atacar posiciones rusas.
Ucrania ha sido tecnológicamente innovadora "porque tienen que serlo", y eso está impulsando la adaptación de la industria.
Esta presión desde las líneas del frente está obligando a las empresas a priorizar la confiabilidad y la facilidad de uso. Origin Robotics, un fabricante con sede en Letonia de drones e interceptores utilizados por fuerzas ucranianas y de la OTAN, construye sus sistemas para ser ampliamente interoperables, asegurando que permanezcan útiles en diferentes unidades y necesidades tácticas en evolución.
Equilibrando Velocidad y Confiabilidad
La presión por una adaptación rápida viene con un desafío crítico: mantener la confiabilidad. No todas las actualizaciones de software pueden apresurarse al campo sin pruebas rigurosas, ya que un sistema fallido en combate puede ser fatal.
Las empresas están aprendiendo a encontrar un equilibrio entre velocidad y disciplina. La clave es establecer bucles de retroalimentación rápidos pero estructurados que permitan una iteración rápida sin comprometer la seguridad.
Por ejemplo, Ark Robotics, un fabricante ucraniano de robots autónomos utilizados por casi dos docenas de brigadas, despliega ingenieros al frente para implementar cambios de software adaptados a unidades específicas. Aunque los cambios de hardware aún son posibles, como añadir blindaje a su modelo M4, tardan más en implementarse.
El director ejecutivo de la empresa, que usa el seudónimo Achi por razones de seguridad, enfatizó que su enfoque está en hacer las plataformas lo más baratas y masificables posibles. Esto les permite escalar la producción mientras mantienen la plataforma base consistente, permitiendo personalizaciones superficiales sin aumentar los costos.
En última instancia, la guerra en Ucrania ha demostrado que la capacidad de adaptarse es más valiosa que tener un arma estática y perfecta. La industria de la defensa está aprendiendo que en la guerra moderna, el arma más poderosa es un sistema que puede evolucionar.
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