Datos Clave
- El orelhão fue diseñado en 1971 por Chu Ming Silveira, una arquitecta de origen chino que creció en Brasil y trabajó para la Compañía Telefónica Brasileira.
- La Anatel informa que aproximadamente 38.000 orelhões permanecen en las calles de Brasil hoy, una marcada disminución respecto a las 202.000 unidades registradas en 2020.
- La distintiva cabina en forma de huevo fue diseñada para proporcionar beneficios acústicos, proyectando el sonido hacia afuera para reducir el ruido externo para los usuarios.
- La remoción de las cabinas comenzó en enero tras la expiración de las concesiones para cinco grandes operadores de telecomunicaciones, poniendo fin a sus obligaciones legales de mantenimiento.
- El diseño obtuvo reconocimiento internacional, siendo reproducido en países como Perú, Angola, Mozambique y China.
- Algunos orelhões permanecerán operativos hasta 2028 en áreas que carecen de cobertura de red celular.
Un símbolo nacional se desvanece
La familiar vista del orelhão naranja está desapareciendo de las calles brasileñas. Durante décadas, estas distintivas cabinas telefónicas públicas sirvieron como líneas vitales esenciales para millones de ciudadanos. Ahora, la era del icónico teléfono está llegando a su fin.
Comenzando este mes de enero, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) ha iniciado la remoción definitiva de estas estructuras. La decisión marca el fin de una era para un diseño que se integró profundamente en la identidad cultural de la nación.
Si bien la popularidad de los teléfonos celulares volvió obsoletas a estas cabinas, su legado permanece. Son recordatorios físicos de una época en la que la comunicación requería un viaje a la esquina de la calle, un bolsillo lleno de monedas y un momento de paciencia.
La arquitecta detrás del ícono
La historia del orelhão comienza en 1971 con un proyecto visionario de Chu Ming Silveira. Nacida en Shanghái en 1941, se mudó a Brasil cuando era niña y luego se graduó como arquitecta en São Paulo. Desarrolló el diseño mientras trabajaba en el Departamento de Proyectos de la Compañía Telefónica Brasileira (CTB).
Lanzado en Río de Janeiro y São Paulo en enero de 1972, la cabina fue revolucionaria. Su diseño en forma de huevo ofrecía un refugio práctico contra el sol y la lluvia. Más importante aún, la estructura curvada proporcionaba una calidad acústica superior, proyectando el sonido hacia afuera para reducir el ruido para el usuario.
"Fue innovador porque fue un proyecto nacional. Fue diseñado para nuestro país, para nuestro clima."
Según su hijo, Alan Chu, el diseño fue específicamente adaptado a las condiciones brasileñas. A diferencia de las cabinas estándar que se encuentran en todo el mundo, el orelhão se convirtió en un símbolo nacional icónico que luego fue reproducido en países como Perú, Angola, Mozambique e incluso China.
"Fue innovador porque fue un proyecto nacional. Fue diseñado para nuestro país, para nuestro clima."
— Alan Chu, hijo de Chu Ming Silveira
Un referente cultural
Chu Ming Silveira falleció en 1997, pero su creación continuó ganando prestigio. El orelhão trascendió su función para convertirse en una abreviatura visual para Brasil en la cultura popular. Su imagen evoca nostalgia por una era específica de la vida urbana.
Recientemente, la cabina experimentó un resurgimiento en visibilidad entre las generaciones más jóvenes. Destacó prominentemente en los materiales promocionales de El Agente Secreto, una película que ganó un Globo de Oro y fue nominada al Oscar 2026. El póster representaba al actor Wagner Moura dentro de la cabina ovalada, sosteniendo un teléfono público.
Durante años, estas cabinas fueron ubicuas. Hasta principios de la década de 2000, una parte significativa de la población carecía de teléfonos en casa. El orelhão sirvió como un medio de comunicación rápida, conectando a familias y amigos a través de vastas distancias. Su presencia en las esquinas de las calles era tan común como los semáforos o las señales de tráfico.
La mecánica de la remoción
El proceso de remoción está impulsado por cambios regulatorios. El año pasado, las concesiones de servicios de telefonía fija expiraron para cinco grandes empresas: Algar, Claro, Oi, Sercomtel y Telefonica. En consecuencia, estos operadores ya no están legalmente obligados a mantener la infraestructura de teléfonos públicos.
La extinción del orelhão no será inmediata. El proceso comenzó en enero con la remoción de unidades desactivadas y carcassas vacías. Sin embargo, el cronograma se extiende hasta 2028 para su implementación completa.
Las cabinas se preservarán solo en circunstancias específicas:
- Ubicaciones sin cobertura de red celular
- Áreas identificadas como críticas para el acceso de emergencia
- Regiones donde no hay comunicación alternativa disponible
El declive ha sido gradual. Los datos indican una reducción masiva en los números en los últimos años. En 2020, Brasil aún tenía aproximadamente 202.000 orelhões en sus calles. Hoy, ese número ha caído a aproximadamente 38.000 unidades activas.
Los números de hoy
Las estadísticas actuales de la Anatel pintan un cuadro de una red en rápido declive. De las unidades restantes, la distribución es desigual. Más de 33.000 orelhões permanecen técnicamente activos, mientras que aproximadamente 4.000 están actualmente en mantenimiento.
Existen disparidades regionales. Algunas ciudades del interior de São Paulo, por ejemplo, aún albergan más de 550 orelhões activos. Estas áreas a menudo dependen de la infraestructura más intensamente que los grandes centros urbanos donde la penetración celular es mayor.
La evolución funcional de los dispositivos refleja la historia tecnológica. Los primeros modelos operaban con fichas telefónicas y monedas. Estas fueron reemplazadas posteriormente por tarjetas prepago. La iteración final permitía llamadas a cobrar, donde el destinatario asumía el costo, una característica que siguió siendo vital para quienes no tenían crédito o acceso a la banca.
El legado de la cabina naranja
La remoción del orelhão significa más que solo actualizaciones de infraestructura; marca el fin de un punto de conexión física en un mundo cada vez más digital. La cabina, diseñada para proteger las conversaciones de los elementos y el ruido de la calle, ahora enfrenta su propia obsolescencia.
Mientras las estructuras físicas desaparecen, el legado de diseño de Chu Ming Silveira perdura. Su creación resolvió con éxito desafíos climáticos y acústicos específicos, creando una forma que fue tanto funcional como profundamente resonante con la identidad nacional.
A medida que las últimas de estas cabinas se desmontan o se preservan en lugares remotos, dejan atrás una huella cultural mucho más grande que su presencia física. Para millones de brasileños, la memoria de esperar en una fila en un orelhão, o el anillo específico de su auricular, seguirá siendo un detalle sensorial definitorio del siglo XX.
Preguntas Frecuentes
¿Quién diseñó el icónico orelhão brasileño?
El orelhão fue diseñado en 1971 por Chu Ming Silveira, una arquitecta de origen chino que se mudó a Brasil cuando era niña. Desarrolló el proyecto mientras trabajaba en la Compañía Telefónica Brasileira (CTB).
¿Por qué se están removiendo los orelhões ahora?
La remoción está impulsada por la expiración de las concesiones para cinco grandes empresas de telecomunicaciones el año pasado. Con el fin de estos contratos, empresas como Claro, Oi y Telefonica ya no están legalmente obligadas a mantener la infraestructura de teléfonos públicos.
¿Cuántos orelhões siguen activos en Brasil?
Según datos recientes, hay aproximadamente 38.000 orelhões en las calles brasileñas. De estos, más de 33.000 están activos, mientras que unos 4.000 están actualmente en mantenimiento.
¿Permanecerán algunos orelhões después del proceso de remoción?
Sí. La remoción no es inmediata, y las cabinas se mantendrán en ciudades o regiones donde no haya red celular disponible. Estas excepciones permanecerán en su lugar hasta al menos 2028.







